Agradable Sorpresa
Recientemente fue la feria anual que organiza la escuela de mi hijo para recaudar fondos para el colegio y otros proyectos benéficos. No es cualquier cosa. Oh no no no. Esto es enorme.
Los padres, de la bondad de nuestros corazones, nos ofrecemos como voluntarios en diferentes puestos, eventos y demás (léase: fuimos presionados). A mí me tocó estar a cargo de los castillos inflables durante unas horas. Lo temía con toda el alma. Hace un par de años ya lo había hecho y fue brutal. El sol, ay Dios, el sol. Terminé pareciendo una langosta.
Así que este año, por supuesto, fui preparada: manga larga, gorra y mucho bloqueador solar. Pero para mi sorpresa, este año nos dieron una carpa, una mesa ¡y sillas! ¿Qué más podía pedir una chica tan pálida como yo?
Además, para mi sorpresa, los castillos inflables estaban justo al lado del escenario de la batalla de bandas. Principalmente son bandas de colegio que compiten haciendo covers de canciones famosas (hubo una versión de Welcome to the Jungle que estuvo bastante buena). No sé cuál banda ganó porque apenas terminó mi turno salí corriendo, pero hubo una que sí me llamó la atención.
Eran muy discretos al subir al escenario. La cantante principal era una chica de aspecto tímido, como si quisiera desaparecer en el fondo. Sus compañeros parecían recién levantados, como si se hubieran olvidado de que la batalla era ese día. Pero fueron la única banda (de las que alcancé a oír) que tocó una canción original, y madre mía… era buena. Muy buena. De verdad me sorprendió gratamente.
Al final, estas pequeñas sorpresas siempre alegran, ¿no crees?
Hasta la próxima.
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