Cosas que todavía me hacen sentir orgullosa y que en realidad no importan

 

  1. Para dar contexto: de niña le tenía muchísimo miedo a los botes y a los puentes sobre el agua. Tenía pesadillas (que, para ser honesta, todavía me persiguen un poco) de ahogarme. Así que cuando fui a un campamento en quinto grado, no tenía ni la más mínima intención de participar en las actividades acuáticas.
    El problema era que para subirte a un bote necesitabas un compañero, y había número par de niños. Había un chico que quería muchísimo subir al bote, pero nadie quería ser su pareja. Yo estaba feliz de quedarme bajo un árbol esperando a que todos regresaran a la orilla, pero no aguanté la cara de tristeza de ese niño sentado en un tronco viendo cómo todos se divertían.
    Así que, aunque odiaba la idea de meterme al agua, agarré unos remos y le pedí que subiera conmigo. Al final terminé convertida en una vikinga total y hasta gané el premio de remo al final del campamento. No tiene ninguna relevancia ahora y claramente no lo puedo poner en mi CV, pero sigo bastante orgullosa de eso.
  2. Dato curioso: soy bastante buena haciendo improvisación y voces. Puedo imitar a Stitch casi perfectamente (tendrás que creerme en eso). En secundaria hacía teatro y siempre me encantaban los personajes secundarios, porque eran los más divertidos de interpretar. De hecho, me presenté a la audición de La telaraña de Carlota específicamente para el papel de un corderito, porque hago una voz de oveja espectacular. (Otra vez, tendrás que creerme).
    No sé si fue por mi talento bruto o porque era la única rara que se presentó a un papel tan pequeño, pero me lo dieron. La obra además giraba por varias escuelas primarias, y yo me divertí como nunca. Lo que todavía me hace sentir orgullosa es que recibí “cartas de fans” de algunos niños que pensaban que era graciosa. Estoy segura de que mis papás todavía las guardan en algún lado.
  3. Cuando los blogs de moda estaban de moda (valga la redundancia), una vez me paró en la calle una chica que quería empezar el suyo para tomarme una foto para su blog. Me sentí bastante satisfecha conmigo misma, especialmente porque justo ese día llevaba un conjunto que solía usar mucho: camiseta térmica negra de manga larga, jeans, zapatos negros estilo Doc Martens con tacón, abrigo rojo estilo años 50 y bolso floreado.



Creo que ya fue suficiente vanidad por una noche.


Hasta la próxima.


Comments

Popular Posts