Insomnio y Cuentos
No puedo dormir. En realidad no tengo nada particular que decir, pero sentí que venir aquí podría calmar mi mente, así que veamos qué sale. ¿Te quedarás despierto conmigo un ratito?
A veces siento que todos somos personajes en nuestra propia novela. Y, por supuesto, eso implica que también somos personajes secundarios en la de alguien más. O antagonistas, o intereses amorosos, o lo que sea. Esta idea me gusta porque significa que, si estamos en un momento oscuro, solo hay que seguir pasando páginas hasta que el héroe triunfe. O que todavía hay espacio para un buen arco de personaje en ti o en alguien más.
El pensamiento deprimente que acaba de ocurrírseme (lo recibes en tiempo real, lo siento) fue: “Pero esa idea es tonta. No hay héroes que bajen del cielo a resolverte la vida.” Pero espera… ¿no es eso mejor, en realidad?
Pensemos en Rapunzel por un momento (no la de Disney, porque esa arruina mi argumento). Si ella supiera que estaba en una historia con principio, medio y final feliz asegurado, quizá pasaría años esperando en su torre húmeda y polvorienta, confiando en que algún príncipe apareciera o que Madre Gothel dejara de ser una bruja. Mucho más fácil que arriesgarse a bajar sola y partirse el cuello.
¿Pero y si no supiera que estaba en una historia? ¿Y si no supiera que el final feliz estaba garantizado? Tal vez entonces valdría la pena arriesgarse a escapar, aunque pudiera caerse y morir. Porque también podría, por fin, vivir una vida que valiera la pena, en vez de quedarse atrapada para siempre.
Quiero dejar cristalino que NO estoy usando a Rapunzel como metáfora de mí misma encerrada en una torre miserable. No, para nada. Solo es una forma de ilustrar que no puedes quedarte sentado esperando a que la vida que deseas llegue sola.
Voy a hablar claro: sé exactamente la vida que quiero. Llena de mañanas tranquilas, risas, ideas tontas, abundante en amor, belleza y paz al apoyar la cabeza en la almohada por la noche. Tal vez suene un poco “vive ríe ama”, pero es la verdad. Y no creo que sea absurdo. Es una vida que está en mi poder construir. Solo tengo que caminar hacia ella con intención. Y lo haré. Una vez que vuelva a dormirme. Y después, claro, desayunar un poquito.
Nadie va a agitar una varita mágica y regalarte la vida de tus sueños. Puedes fallar en el intento. Pero también puedes llegar allí.
Ahora sí, ya estoy lo bastante tranquila como para dormir. Me voy a acostar con la mente en paz. Buenas noches, querido lector.
Hasta la próxima.
Comments
Post a Comment