Una Pegatina, por favor
Mientras escribo esto me doy cuenta de que probablemente suena un poco ridículo. Pero igual lo quiero escribir, porque es un pensamiento que me anda rondando la cabeza.
A veces (muy a menudo) siento que estoy fallando en todas las áreas de mi vida. Bueno, quizá eso es un poco dramático. Digamos que apenas estoy “pasando raspando”. Creo que soy buena mamá, pero si diera más de mí podría darles una infancia todavía mejor. Soy una profesional decente, pero no estoy consumida por lo que hago. O sea, siendo honesta, cuando mi mente se queda libre para divagar, se me va hacia escribir aquí o pensar tonterías, lo quiera o no.
No voy a hacer una lista de cada una de mis supuestas fallas porque capaz y pienses: “Tiene razón. ¿Qué hago yo leyendo las tonterías de una persona tan mediocre?” Y eso me daría mucha tristeza, aunque nunca llegue a escucharlo de ti.
La cosa es que, en el fondo, sé que estoy bien. Porque estoy aprobando en todo, aunque sea justito. Mis hijos son maravillosos, sanos, cariñosos, aunque a veces se porten mal (sobre todo si se saltan la siesta). Yo estoy sana, relativamente en forma, estable emocionalmente, y al menos trato de ser un beneficio neto en el mundo. Creo que también lo que hago en el trabajo suma algo positivo a la sociedad, así que ahí voy. Por eso sé que lo que puse arriba es un poco ridículo.
Sé que no debería necesitar la aprobación o validación de nadie. Pero llega un punto en que, cuando parece que lo único que escucho son críticas de cómo puedo o debería hacerlo mejor (aunque a veces vengan con buena intención), me dan ganas de llorar, si soy sincera. Lo intento, de verdad que lo intento. A veces lo único que quisiera es que alguien me dé una pegatina que diga “¡Buen trabajo!” con una abejita levantando el pulgar, como las que les ponen a mis hijos en la mano en el cole.
A decir verdad, más que necesitar una pegatina, lo que quisiera es que alguien me dé un abrazo y me diga: “Está bien si te equivocas.” Porque, siendo sinceros, mientras no estés muerto, ningún error es tan grave.
Sí, ya sé que podría “liberar tiempo” si dejara de escribir aquí. Pero eso es lo único que no voy a dejar. Escribir aquí me alimenta el alma (¿o ni siquiera sé qué quiero decir con eso?). Solo sé que lo necesito. Y de verdad espero que me leas. Aunque lo que suelo escribir borde con lo absurdo. Me hace feliz.
En fin. Mañana volveré con más absurdidades, seguro.
Hasta la próxima.
Comments
Post a Comment